Pedro Pablo Kuczynski es la voz de más de dos millones de jóvenes
Tras la primera vuelta electoral la incertidumbre crece en el Perú, surgen las dudas y temores en todos lados por el sinsabor que dejó la primera vuelta en las Elecciones Generales. Producto de esta inestabilidad política por la que atraviesa el país, incluso hasta la Bolsa de Valores se ha visto afectado, provocando desequilibrios pues los inversionistas se muestran cautelosos al momento de invertir sus capitales.
Hay un amplio sector de la población que tiene temor de lo que harían los actuales candidatos en contienda en un eventual gobierno, y más aún cuando se conoce sus referencias políticas en el pasado. Ante esto, el ex candidato Pedro Pablo Kuczynski y líder de Alianza por el Gran Cambio, es movido por su voluntad democrática y por no defraudar a sus miles de jóvenes simpatizantes y está promoviendo algo muy inteligente. Que tanto Ollanta Humala como Keiko Fujimori, suscriban el “Pacto por el Perú“, que contiene seis puntos básicos para salvaguardar la democracia. Entre ellos, destacan el respeto a la Constitución, el desarrollo económico, la no perpetuidad en el gobierno y la libertad de prensa.
Eso sí que es necesario para que los peruanos estemos seguros de que ambos candidatos que tienen antecedentes de autoritarismo, den la tranquilidad que con sus actos no detengan el esquema de progreso y democracia que actualmente vive el país.
A mi modo de ver las cosas, creo que la participación de PPK es trascendental pues es la voz de más de dos millones y medio de ciudadanos que creyeron en él como una alternativa de cambio. Sin embargo, en vista de los actuales ímpetus de la población peruana, nada podría quedar establecido y no sabemos cuál de los candidatos sea el que gane los comicios presidenciales en la segunda vuelta, pues para ambos casos, les costará mucho convencer al electorado y dar la tranquilidad que requieren.
Las circunstancias de nuestra realidad mayoritaria, la exclusión y la falta de discernimiento nos han llevado a este punto, en donde todo el electorado está postrado contra la pared y no tiene más opciones. Es un jaque pastor muy bien montado donde las fichas se acomodaron como querían los estrategas políticos.
Lamentablemente mientras un país no reciba el acceso a la educación de forma universal y sin excepciones, situaciones como esta seguirán repitiéndose quinquenio tras quinquenio sin que nada se altere. Ya antes hemos votado por el mal menor, pero en este caso, a mi modo de ver, hay dos males mayores ¿Por cuál decidir como el mal menor? Es una pregunta muy difícil de responder para los demócratas.
A todo esto me pregunto: ¿Por qué se me tiene que conminar a elegir por uno u otro candidato que no cubren las expectativas? ¿Acaso la constitución no ampara situaciones como esta?
Así es la democracia, y hay que respetar la decisión mayoritaria se dice. Pero es una decisión equivocada desde mi modo de ver y solo es producto del desconocimiento y la preparación mínima de las grandes mayorías.



